

































La presidenta del Club de Encuentro Manuel Broseta, Amparo Matíes, abrió la sesión recordando que la programación de este año pone el foco en «las instituciones y sus representantes que son la base de nuestro sistema democrático», por lo que calificó como «una satisfacción y un honor» la presencia del vicepresidente del Tribunal Supremo para analizar el papel del Estado de Derecho en la Unión Europea, Dimitry Berberoff. Asimismo, destacó que su intervención serviría para comprender «la dimensión y la relevancia de este valor fundamental para el funcionamiento, la solidez y el desarrollo de cualquier democracia».
Con ese punto de partida, el vicepresidente del Tribunal Supremo ofreció una conferencia de profundo contenido jurídico e institucional en la que defendió que la independencia judicial constituye uno de los pilares esenciales sobre los que se sustenta el Estado de Derecho y, por extensión, la propia construcción europea.
El Estado de Derecho, fundamento de la Unión Europea
Durante su intervención, el magistrado realizó un recorrido por el proceso de integración europea desde la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero hasta la actual Unión Europea, subrayando que el proyecto comunitario no solo nació como una unión económica, sino como una auténtica comunidad de Derecho basada en valores compartidos.
En este contexto, destacó que el Estado de Derecho es uno de los principios fundacionales de la Unión Europea y recordó que todos los poderes públicos, «sin excepción», deben estar sometidos a la ley. A su juicio, la independencia judicial, el respeto institucional y la confianza de los ciudadanos en sus instituciones constituyen elementos imprescindibles para garantizar las libertades y los derechos fundamentales.
La confianza entre los Estados, clave del proyecto europeo
Uno de los ejes centrales de la conferencia fue el papel que desempeña la confianza mutua entre los Estados miembros para el funcionamiento de la Unión Europea.
El vicepresidente explicó que esa confianza resulta imprescindible para que instrumentos como la Orden Europea de Detención y Entrega (Euroorden), el reconocimiento mutuo de resoluciones judiciales o la protección homogénea de los derechos fundamentales puedan funcionar con normalidad.
En este sentido, recordó que los jueces nacionales son también jueces europeos cuando aplican el Derecho de la Unión, lo que exige que todos los sistemas judiciales mantengan unos estándares comunes de independencia, imparcialidad y separación de poderes.
El Tribunal de Justicia como garante del Estado de Derecho
El ponente dedicó buena parte de su exposición a explicar la evolución de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en defensa del Estado de Derecho.
A través de distintos ejemplos, repasó algunas de las resoluciones más relevantes dictadas en los últimos años frente a reformas judiciales en diversos Estados miembros que podían comprometer la independencia de los jueces o la separación de poderes.
Según explicó, cuando se producen actuaciones que debilitan los organismos de control o politizan la justicia, el problema deja de ser exclusivamente nacional, ya que afecta al conjunto de la Unión Europea al romper la confianza recíproca entre los Estados y comprometer la igualdad de todos los ciudadanos ante el Derecho.
España y cuarenta años de integración europea
Coincidiendo con el 40 aniversario de la adhesión de España a la entonces Comunidad Económica Europea, el vicepresidente repasó algunas de las transformaciones que la integración europea ha introducido en el ordenamiento jurídico español.
Entre ellas citó las reformas constitucionales derivadas de los compromisos europeos, el diálogo permanente entre los tribunales españoles y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea o la creciente presencia del Derecho europeo en ámbitos como la protección de los consumidores, el medio ambiente, la función pública o la fiscalidad.
Asimismo, destacó el importante papel que desempeña el Tribunal Supremo español en el planteamiento de cuestiones prejudiciales ante el Tribunal de Justicia, reflejo de la integración del Poder Judicial español en el espacio jurídico europeo.
La independencia judicial, una garantía para todos los ciudadanos
En el tramo final de la conferencia, Berberoff quiso lanzar un mensaje de serenidad y compromiso respecto a la situación de la Justicia en España.
Defendió que la independencia judicial «no admite graduaciones» y recordó que no constituye un privilegio de los jueces, sino una garantía de los ciudadanos para asegurar que las decisiones judiciales se adopten exclusivamente conforme a la ley.
Al mismo tiempo, reivindicó la responsabilidad compartida de todos los poderes públicos para fortalecer el sistema judicial mediante una adecuada inversión, una legislación de calidad y la estabilidad institucional, sin renunciar a la necesaria autocrítica dentro de la propia carrera judicial.
Como conclusión, subrayó que la fortaleza de la Justicia reside precisamente en la defensa cotidiana del Estado de Derecho, una tarea que, afirmó, desempeñan diariamente los más de 5.700 jueces y juezas españoles al servicio de la ciudadanía.
Al término del acto, Amparo Matíes agradeció al vicepresidente del Tribunal Supremo su participación en la tribuna del Club y destacó el valor de una conferencia que permitió acercar a la sociedad civil el funcionamiento del Poder Judicial y profundizar en uno de los pilares esenciales de cualquier democracia: la independencia judicial como garantía del Estado de Derecho.