









































El Club de Encuentro Manuel Broseta acogió la conferencia Innovación que genera vida: la apuesta valenciana por la salud reproductiva de la mujer, a cargo del Dr. Carlos Simón Vallés, catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Valencia, Senior Lecturer en Harvard y presidente de la Fundación Carlos Simón. Su intervención, presentada por la Dra. Mercedes Hurtado, fue el relato de una trayectoria vital dedicada a transformar la medicina reproductiva y, con ello, la vida de millones de familias.
Más allá del currículum —sobresaliente por méritos y reconocimiento internacional—, Carlos Simón compartió una visión profundamente humana. Habló de innovación, de ética, de futuro, pero sobre todo de vocación: décadas dedicadas a mejorar la salud reproductiva femenina y a generar conocimiento que permita a otras generaciones ir más lejos. Ese deseo de continuidad, explicó, lo llevó a crear en Valencia la Fundación Carlos Simón, un proyecto que él mismo definió como su legado científico y social
Cuatro revoluciones que cambiaron la reproducción humana
El ponente contextualizó el papel histórico de la medicina reproductiva destacando cuatro grandes hitos que han transformado la forma en que nacen las personas en el mundo moderno:
Los anticonceptivos en los años 60, que separaron reproducción y sexualidad.
La posibilidad de decidir cuándo ser madre o padre, independientemente del destino biológico.
La preservación de la fertilidad, que permite no depender de la edad reproductiva natural.
La tecnología para evitar enfermedades genéticas, y con ello, garantizar nacimientos más sanos.
Gracias a estos avances, hoy existen más de 20 millones de niños nacidos mediante reproducción asistida, y en ciudades como Valencia, 1 de cada 10 nacimientos procede ya de estas técnicas. Sin embargo, señaló Simón, todavía existe un amplio margen de mejora: apenas el 40% de los ciclos culminan en embarazo exitoso, reflejo de la naturaleza ineficiente de la reproducción humana y del enorme campo de innovación que permanece abierto.
La Fundación Carlos Simón: ciencia que se convierte en vida
La mitad de la conferencia giró en torno al proyecto que hoy concentra su energía y propósito: la Fundación Carlos Simón. Una institución nacida del deseo de impulsar la medicina reproductiva más allá de los laboratorios, convirtiendo el conocimiento en avances clínicos y estos, a su vez, en soluciones reales para pacientes
Su estructura se basa en tres pilares esenciales:
1. Investigación básica
El origen del conocimiento. Un equipo científico con investigadores predoctorales y técnicos genera datos, descubre mecanismos y desarrolla nuevas líneas para comprender mejor la reproducción humana.
2. Traslación clínica
Cuando un descubrimiento muestra potencial, pasa a fase clínica. Este tránsito —largo, exigente, riguroso— permite validar resultados con pacientes reales y medir impacto terapéutico.
3. Educación y transferencia a generaciones futuras
Porque la ciencia no puede quedarse en una generación. La Fundación forma talento, crea ecosistema investigador y acompaña a jóvenes científicos para que puedan transformar su hallazgo en una empresa o en una aplicación médica de impacto.
Este modelo, explicó Simón, ya está dando resultados:
24 investigaciones básicas han generado 9 estudios clínicos y 3 empresas creadas a partir de ellas, un ejemplo tangible de cómo el conocimiento puede convertirse en innovación aplicada a la sociedad
De Valencia para el mundo: un legado que pretende ser superado
Carlos Simón cerró su intervención con un mensaje inspirador. Tras años de investigación en Estados Unidos, decidió regresar a Valencia para construir aquí su visión: una institución capaz de generar avances científicos, trasladarlos a la práctica clínica y asegurar que el futuro de la salud reproductiva siga creciendo más allá de su propia carrera.
Su deseo, dijo, es que la segunda generación lo supere. Que jóvenes investigadoras e investigadores amplíen su legado y transformen la vida de miles de mujeres y familias. Porque —como recordó— la innovación que genera vida no solo pertenece al presente: es una inversión para el futuro de la humanidad.