“Nunca en la historia de la humanidad ha existido tanta solidaridad”

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El Padre Ángel García Rodríguez, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz ha impartido en el Club de Encuentro Manuel Broseta una conferencia llena de optimismo y esperanza con el título “Un mundo mejor es posible”. Amparo Maties, presidenta del Club  le ha dado la bienvenida y ha agradecido al padre Ángel su disponibilidad. Maties ha tenido unas palabras de recuerdo hacia Francisco Puchol, ex presidente del Club recientemente fallecido.

El conferenciante ha sido presentado por Rafael Fernández, miembro de la Junta Directiva que también recordó a Francisco Puchol. “Presentar al padre Ángel es fácil”, comentó antes de repasar su trayectoria desde que empezó a trabajar con niños en Oviedo. Ya entonces, “hizo cosas singulares, al no distinguir por género”, afirmó Fernández, que también calificó al padre Ángel de “buen comunicador y buen estratega”. Rafael Fernández mencionó todos los colectivos desfavorecidos con los que ha trabajado el invitado desde que comenzó su labor y destacó también su labor “de denuncia social” y la “iglesia del compromiso” con la que se identifica.

El padre Ángel comenzó agradeciendo la invitación y dirigiendo unas palabras de cariño a la figura de Manuel Broseta y a Francisco Puchol. “Valoro enormemente esta oportunidad que me brindan para hablarles de solidaridad”,  comenzó, advirtiendo que “hablaré más con el corazón que con la cabeza, y desde mi propia experiencia”.

“Me alegra mucho comprobar que “lo social” sigue teniendo importancia para la gente, y sé que si están ustedes aquí es porque no se han olvidado de las personas vulnerables, porque quieren trabajar por los que sufren injusticias, y porque les importan sus necesidades”, dijo antes de afirmar que “lo que sí puedo decir sin temor a equivocarme es que un mundo mejor sí es posible. Que el mundo de hoy es mejor que el de hace 50 años”. Una frase que repitió varias veces durante la conferencia. A pesar de los conflictos y las desigualdades, el padre Ángel mostró su esperanza por un futuro mejor.

El invitado fue enumerando los avances que ha conseguido la sociedad actual: la erradicación de enfermedades, mejores representantes públicos, mayor concienciación hacia las personas discapacitadas… “Sí, nuestra sociedad es una sociedad solidaria. Nunca en la historia de la humanidad ha existido tanta solidaridad. Debemos saber que vivimos en un mundo mejor y que el mundo que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos será mejor. Aunque siempre habrá agoreros que digan lo contrario”, señaló.

A continuación el padre Ángel habló de la labor que desarrolla Mensajeros de la Paz, desde 1962, trabajando con niños, jóvenes, ancianos, mujeres víctimas de la violencia de género, personas con adicciones además de los proyectos de cooperación  que llevan a cabo en 50 países. El sacerdote se refirió a los voluntarios y cooperantes que trabajan allí de forma desinteresada.

“La solidaridad es cercanía, es proximidad, es saber estar cuando los demás se van, es dar la mano para ayudar, es ofrecer ternura, es saber mirar con los ojos del corazón, es regalar una sonrisa cuando la tristeza nubla los ojos de los que más sufren…”, explicó. “Cuando alguien sufre no quiere discursos, necesita cercanía, necesita afecto, y sobre todo sentirse acompañado. Porque la solidaridad es también tocar, abrazar, apretar en el corazón, besar y dejarse besar, como el papa Francisco repite muchas veces: “no es sólo dar limosna, sino mirar a los ojos, tocar y estar junto a los que sufren…”, añadió.

El padre Ángel citó durante toda la conferencia al papa Francisco,  “el mejor ejemplo de la solidaridad y el mejor portavoz de los necesitados”. Se refirió también a la situación de los refugiados y de los inmigrantes, pero también a esa clase media que se ha visto abocada a la pobreza en nuestro país. “Tenemos un problema muy serio que debemos solucionar para que ese esperado crecimiento sea para todos, sin exclusiones. Tardaremos más, pero con conciencia social y con solidaridad creceremos mejor”, afirmó.

“La pobreza no sabe de números y por eso no salen las cuentas ni a los que elaboran las estadísticas ni a los afectados, ni siquiera a los premios Nobel de Economía”, continuó. “Solidaridad y justicia, esas son nuestras “armas”, y son también la verdadera esperanza para ellos. La solidaridad, la de los particulares, la de los amigos y la de las familias que está dando, ahora más que nunca, lo mejor de sí mismos. Gracias a esa ayuda mutua, espontánea, informal, sincera, y apenas institucionalizada, miles de españoles tienen cuatro paredes,  comida, y una ducha caliente. Por eso quizá también gracias a esa solidaridad, más de 5 millones de españoles no se han echado a la calle.”, apuntó el invitado.

El fundador de Mensajeros de la Paz habló de la necesidad de que se destinen más fondos para luchar contra la exclusión social y del privilegio que ha tenido de conocer “verdaderos pilares de la humanidad” como Vicente Ferrer, la madre Teresa de Calcuta y el papa Francisco. “Ellos son las tres personas más significativas en mi vida y creo que en la Historia del Hombre del Siglo XX y XXI, personas cuyas vidas son ejemplo de: providencia, caridad, misericordia y esperanza”.

“Creo que lo que hoy necesitamos más que nunca es la Esperanza, en Dios y en los hombres, y en este Papa nuestro, este  nuevo San Francisco, que es un regalo de Dios”, manifestó. “¡Qué lástima que las estadísticas no cuantifiquen con números la solidaridad!”, agregó “porque si supiésemos lo que son capaces de hacer las personas nos sorprenderíamos gratamente; ya sea viendo el apoyo que prestan a las familias, o la generosidad que tienen con los amigos”.

Por último, habló de la iglesia de San Antón, “, una barricada contra la pobreza o como diría el papa Francisco, un hospital de campaña”, una iglesia abierta 24 horas los 365 días del año. El sacerdote se refirió al trabajo que se lleva a cabo allí y antes de terminar se refirió a la importancia de la familia y de los nuevos modelos familiares distintos de los tradicionales. “La solidaridad no es una utopía, ni siquiera una idea, o un sentimiento, es un patrimonio valiosísimo, es un patrimonio de todos”, concluyó.