García Margallo explicó en el Club de Encuentro las razones por las que cree necesario reformar la Constitución

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José Manuel García Margallo, exministro de Asuntos Exteriores y Cooperación y presidente de la Comisión Mixta de Seguridad Nacional ha estado en el Club de Encuentro Manuel Broseta con la conferencia “Por una convivencia democrática”. La presidenta del Club de Encuentro, Amparo Matíes agradeció al invitado su presencia antes de dar paso a Vicente Montesinos, socio del Club encargado de presentar al conferenciante. Montesinos hizo un esbozo de la personalidad del político, repasó su trayectoria profesional y destacó su “valentía política e intelectual siempre basada en argumentos y razones” y habló del libro que dio título a la conferencia. “Margallo tiene una inteligencia diligente, que soluciona problemas, propicia esas soluciones”, afirmó Montesinos.

José Manuel García Margallo comenzó su intervención con un recuerdo para Francisco Puchol y agradeciendo las palabras de su amigo Vicente Montesinos.  “La cuestión catalana es una cuestión española. Nos afecta a todos aunque esté protagonizado por los catalanes. Haríamos bien los responsables políticos de todos los colores en empezar a pensar cómo va ser ese futuro y las cartas que vamos a jugar en ese proceso de reforma”, afirmó al principio de su exposición.

“Yo soy un talibán de la reforma constitucional”, señaló García Margallo para explicar como se gestó el libro “Por una convivencia democrática”. A partir de ese momento, el invitado explicó el contexto del mundo globalizado en el que nos encontramos y en qué se distingue ese proceso de internacionalización de otros procesos pasados. “Entender ese proceso es capital y Puigdemont no lo ha entendido”, matizó. García Margallo argumentó como los factores económicos han influido en la deriva política remontándose a los inicios de la crisis que comenzó con la caída de Leman Brothers y que ha puesto en entredicho las reglas del capitalismo tal y como lo conocíamos.

Según el exministro, esta situación genera una “gran ecuación que tendremos que resolver, que es el trilema de la globalización”.  Las opciones son globalización y Estado sin democracia, como el caso de Grecia; Estado y democracia pero sacrificando la globalización, como el caso de Venezuela o Argelia o la tercera que se basa en globalización y democracia, pero renunciando a grandes porciones de Estado. “Eso es la Unión Europea”, añadió. El conferenciante habló de los problemas a los que se enfrenta la UE y el proceso de cambio en el que está inmerso y ofreció propuestas para conseguir esa Europa federal.

A continuación el político habló de España, “un país abierto, muy descentralizado, que nada tiene que ver con la España de 1977. Por eso hay que reformar la Constitución. Hay que mejorar muchas cosas. Hay que reformar la Administración y el sistema tributario a nivel global”, afirmó, y “mejorar la competitividad”.

En la segunda parte de la conferencia, García Margallo se centró en el conflicto catalán y explicó los antecedentes que han ido generando el sentimiento independentista. “Ahora estamos en lo que estamos, que es un golpe de estado”, dijo. “Nos encontramos en un problema de primera magnitud, estamos en un juego de astucias recíprocas. Se trata de que nadie asuma la responsabilidad de haber perdido el diálogo. Yo creo que al final no habrá rectificación. Habrá 155, habrá remoción del presidente y del govern. Ellos se van a atrincherar probablemente en el Parlament porque lo que quieren es un acto de fuerza para que eso salga en todas las televisiones del mundo. Creo que eso es lo que va a ocurrir”, se aventuró.

Margallo también hizo autocrítica y afirmó que ha habido dejación por parte del Estado en la cuestión catalana, pero hay tiempo para rectificar, según dijo. “Termino con Ortega, de lo que se trata es de que todos los españoles de bien seamos capaces de imaginar un proyecto nacional común más atractivo que sirva también para Cataluña”, concluyó antes de dar paso a las preguntas del público que le plantearon cuestiones sobre la financiación, Gibraltar y el brexit, la enseñanza y el adoctrinamiento de las aulas en Cataluña o el papel que juega Valencia en todo el conflicto.