El Dr. Kovacs abogó por un modelo sanitario basado en criterios científicos y racionales

 

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pdf_3¿Puede haber recortes sanitarios que mejoren la salud de los pacientes? La respuesta es sí. Eliminar lo inútil y lo contraproducente ayuda a los pacientes y además ahorra costes superfluos”. Con estas palabras comenzaba su conferencia el Doctor Francisco Kovacs, uno de los más reconocidos especialistas a nivel mundial en el tratamiento de cuello y espalda. El Doctor Kovacs estuvo el lunes 21 de mayo en el Club de Encuentro Manuel Broseta para hablar de los errores del modelo sanitario público español y apuntar algunas posibles soluciones, en una charla que llevó por título “Recortes sanitarios saludables”.

El Presidente del Club, Francisco Puchol, se refirió al Dr. Kovacs  como “una persona comprometida, no solo como médico sino también como ciudadano. Este es un club de debate y discusión, y esta conferencia llega en un momento necesario. Es vital que la sociedad se plantee salvar lo que hay que salvar, el modelo sanitario actual”. Puchol abogó por la necesidad de que todos nos comprometamos para que la sociedad siga avanzando. El conferenciante fue presentado por Andrés Goerlich, abogado y socio del Club, que destacó la impresionante trayectoria profesional del médico mallorquín y subrayó la excelente labor de la Fundación que preside.

El Doctor Kovacs dio inició su conferencia afirmando que “es falso que cuanto más dinero se gaste en sanidad, mejores resultados se obtenga. También es falso que los países más ricos por ser ricos gasten más en sanidad. Noruega o el Reino Unido gastaron menos que nosotros, mientras que Portugal o Grecia gastaron más”. El médico subrayó que aunque “obviamente hay muchas cosas que mejorar en el sistema, en España el gasto sanitario es medio y los resultados son buenos”.

Pero a pesar de esa afirmación, el conferenciante señaló que vamos a peor. “Estamos creciendo en gasto sanitario mas rápidamente que los EEUU” señaló. El Dr. Kovacs explicó las razones y apuntó, por una parte al incremento de la población y al aumento de la esperanza de vida, pero también por la adopción y uso de nuevas tecnologías sanitarias. Según el médico, esta es la razón fundamental del incremento del gasto sanitario.

El Director de la Fundación Kovacs mantiene que en la actualidad se están utilizando de forma inapropiada algunas tecnologías sanitarias. “Estamos pagando tecnologías inútiles en el sistema público de salud”, afirmó. Según el doctor, “estamos gastando 25 millones anuales en tratamientos rehabilitadores sin fundamento. Según el conocimientos científico actual prescindir de estos tratamientos no empeoraría el resultado del tratamiento, evitaría molestias superfluas a los pacientes y probablemente liberaría fondos para otros destinos más útiles”.

“¿Cómo puede ser? La sanidad es una cosa y el mercado sanitario es otra y no necesariamente coinciden. Desgraciadamente las decisiones sanitarias no se basan en el conocimiento científico ni en el interés público. En el mercado sanitario confluyen muchos intereses que muchas veces no coinciden con los prioritarios” manifestó. Para él “lo ideal seria que hubiese reglas inteligentes y claras para alinear los diferentes intereses, que hubiese una vigilancia constante de que eso realmente sea así y que los que vigilan sean unas autoridades públicas responsables, rigurosas, y honradas”.

Según el doctor, uno de los principales problemas es que nunca se ha comprobado la eficacia del 98% de las tecnologías no farmacológicas que se aplican asistencialmente. Tampoco se evalúan las técnicas quirúrgicas, sino que se aplican directamente. “En el mercado sanitario solo se evalúa lo que es negocio, lo que es patentable o comercializable. En el caso de una tecnología no farmacológica que se empieza a vender, nadie comprueba a los resultados. Nunca se ha retirado tecnología no farmacológica porque haya demostrado ser ineficaz. Sólo se retiran cuando sus problemas de seguridad se hacen públicos” expuso.

Para Kovacs, una de las principales peculiaridades españolas es que la sistemática con la que se decide qué paga la sanidad pública española está diseñada con criterios políticos y territoriales, no científicos y técnicos. Ello da lugar a ineficiencias y costes innecesarios. El Dr. Kovacs explicó a los oyentes las dos formas en las que se decide en nuestro país si una tecnología se va a usar, “decisiones esencialmente políticas sin criterio científico”.

“La consecuencia es que en sanidad hoy en día, el marketing prima sobre la ciencia. No hay un sistema riguroso. Se aplica lo que es negocio. Sea eficaz o no, sea peligroso o no. En la práctica, se aplica a ciegas, ni se analiza sus resultados ni se optimiza su aplicación. Eso significa que los pacientes son expuestos a tratamientos inútiles y se les priva de otros que si necesitan. Desde el punto de vista económico, quiere decir que, según datos actuales, el uso inapropiado de las tecnologías sanitarias significa el derroche de algo más del 30% del gasto sanitario” explicó.

“Cuando es urgente recortar, lo primero a lo que se tiende es a reducir personal y disminuir sueldos. Entiendo que hay que hacerlo cuando no hay más remedio, pero creo que es injusto si ello no se realiza de manera transitoria y tomando las medidas de fondo necesarias para que nunca vuelva a pasar” expuso. En su opinión, se distrae a la opinión pública con debates ridículos, “si de verdad creen que por cobrar un euro a los pacientes cuando van a atención primaria, van a arreglar algo, les adelanto que están equivocados” afirmó.

El Doctor Kovacs manifestó que la principal recomendación para mejorar el sistema es despolitizar las decisiones sobre tecnologías sanitarias. Y ello pasa por una serie de puntos a tener en cuenta:

  1. Decidir con fundamento. No aplicar nada sin haberlo evaluado. El rigor y la transparencia son esenciales. Se debe eliminar a los técnicos o agencias inútiles. Hay que instaurar páginas web gratuitas donde la Administración explique sus decisiones con respecto a la adopción de tecnologías  sanitarias, y expongan su fundamento.
  2. Organizar la aplicación de las tecnologías, definiendo sus criterios de indicación y demás condiciones de aplicación, en función de la evidencia científica disponible.
  3. Comprobar los resultados de cada tecnología en la práctica clínica rutinaria, mediante la aplicación sistemática de mecanismos de vigilancia post-adopción. Publicar los resultados ante la comunidad científica internacional y usarlos para optimizar su aplicación.

El Doctor Kovacs estuvo el lunes 21 de mayo en el Club de Encuentro Manuel Broseta para hablar de los errores del modelo sanitario público español y apuntar algunas posibles soluciones, en una charla que llevó por título “Recortes sanitarios saludables”.

El Presidente del Club, Francisco Puchol, se refirió al Dr. Kovacs  como “una persona comprometida, no solo como médico sino también como ciudadano. Este es un club de debate y discusión, y esta conferencia llega en un momento necesario. Es vital que la sociedad se plantee salvar lo que hay que salvar, el modelo sanitario actual”. Puchol abogó por la necesidad de que todos nos comprometamos para que la sociedad siga avanzando. El conferenciante fue presentado por Andrés Goerlich, abogado y socio del Club, que destacó la impresionante trayectoria profesional del médico mallorquín y subrayó la excelente labor de la Fundación que preside.

El Doctor Kovacs dio inició su conferencia afirmando que “es falso que cuanto más dinero se gaste en sanidad, mejores resultados se obtenga. También es falso que los países más ricos por ser ricos gasten más en sanidad. Noruega o el Reino Unido gastaron menos que nosotros, mientras que Portugal o Grecia gastaron más”. El médico subrayó que aunque “obviamente hay muchas cosas que mejorar en el sistema, en España el gasto sanitario es medio y los resultados son buenos”.

Pero a pesar de esa afirmación, el conferenciante señaló que vamos a peor. “Estamos creciendo en gasto sanitario mas rápidamente que los EEUU” señaló. El Dr. Kovacs explicó las razones y apuntó, por una parte al incremento de la población y al aumento de la esperanza de vida, pero también por la adopción y uso de nuevas tecnologías sanitarias. Según el médico, esta es la razón fundamental del incremento del gasto sanitario.

El Director de la Fundación Kovacs mantiene que en la actualidad se están utilizando de forma inapropiada algunas tecnologías sanitarias. “Estamos pagando tecnologías inútiles en el sistema público de salud”, afirmó. Según el doctor, “estamos gastando 25 millones anuales en tratamientos rehabilitadores sin fundamento. Según el conocimientos científico actual prescindir de estos tratamientos no empeoraría el resultado del tratamiento, evitaría molestias superfluas a los pacientes y probablemente liberaría fondos para otros destinos más útiles”.

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“¿Cómo puede ser? La sanidad es una cosa y el mercado sanitario es otra y no necesariamente coinciden. Desgraciadamente las decisiones sanitarias no se basan en el conocimiento científico ni en el interés público. En el mercado sanitario confluyen muchos intereses que muchas veces no coinciden con los prioritarios” manifestó. Para él “lo ideal seria que hubiese reglas inteligentes y claras para alinear los diferentes intereses, que hubiese una vigilancia constante de que eso realmente sea así y que los que vigilan sean unas autoridades públicas responsables, rigurosas, y honradas”.

Según el doctor, uno de los principales problemas es que nunca se ha comprobado la eficacia del 98% de las tecnologías no farmacológicas que se aplican asistencialmente. Tampoco se evalúan las técnicas quirúrgicas, sino que se aplican directamente. “En el mercado sanitario solo se evalúa lo que es negocio, lo que es patentable o comercializable. En el caso de una tecnología no farmacológica que se empieza a vender, nadie comprueba a los resultados. Nunca se ha retirado tecnología no farmacológica porque haya demostrado ser ineficaz. Sólo se retiran cuando sus problemas de seguridad se hacen públicos” expuso.

Para Kovacs, una de las principales peculiaridades españolas es que la sistemática con la que se decide qué paga la sanidad pública española está diseñada con criterios políticos y territoriales, no científicos y técnicos. Ello da lugar a ineficiencias y costes innecesarios. El Dr. Kovacs explicó a los oyentes las dos formas en las que se decide en nuestro país si una tecnología se va a usar, “decisiones esencialmente políticas sin criterio científico”.

“La consecuencia es que en sanidad hoy en día, el marketing prima sobre la ciencia. No hay un sistema riguroso. Se aplica lo que es negocio. Sea eficaz o no, sea peligroso o no. En la práctica, se aplica a ciegas, ni se analiza sus resultados ni se optimiza su aplicación. Eso significa que los pacientes son expuestos a tratamientos inútiles y se les priva de otros que si necesitan. Desde el punto de vista económico, quiere decir que, según datos actuales, el uso inapropiado de las tecnologías sanitarias significa el derroche de algo más del 30% del gasto sanitario” explicó.

“Cuando es urgente recortar, lo primero a lo que se tiende es a reducir personal y disminuir sueldos. Entiendo que hay que hacerlo cuando no hay más remedio, pero creo que es injusto si ello no se realiza de manera transitoria y tomando las medidas de fondo necesarias para que nunca vuelva a pasar” expuso. En su opinión, se distrae a la opinión pública con debates ridículos, “si de verdad creen que por cobrar un euro a los pacientes cuando van a atención primaria, van a arreglar algo, les adelanto que están equivocados” afirmó.

El Doctor Kovacs manifestó que la principal recomendación para mejorar el sistema es despolitizar las decisiones sobre tecnologías sanitarias. Y ello pasa por una serie de puntos a tener en cuenta:

  1. Decidir con fundamento. No aplicar nada sin haberlo evaluado. El rigor y la transparencia son esenciales. Se debe eliminar a los técnicos o agencias inútiles. Hay que instaurar páginas web gratuitas donde la Administración explique sus decisiones con respecto a la adopción de tecnologías  sanitarias, y expongan su fundamento.
  2. Organizar la aplicación de las tecnologías, definiendo sus criterios de indicación y demás condiciones de aplicación, en función de la evidencia científica disponible.
  3. Comprobar los resultados de cada tecnología en la práctica clínica rutinaria, mediante la aplicación sistemática de mecanismos de vigilancia post-adopción. Publicar los resultados ante la comunidad científica internacional y usarlos para optimizar su aplicación.