Diego Carcedo, Periodista. Presidente de la Asociación de periodistas europeos

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El Club de Encuentro Manuel Broseta acogió ayer lunes la conferencia “La lista de Sanz-Briz: Cómo consiguió salvar más de 5.000 vidas” que corrió a cargo del periodista y Presidente de la Asociación de Periodistas Europeos, Diego Carcedo.

Sol Andrada-Vanderwilde Sanz-Briz, nieta del diplomático español y también periodista, fue la encargada de presentar al veterano corresponsal ante un salón que colgó el cartel de completo y que contó con una amplia representación del pueblo judío en Valencia.

 

El presidente del Club de Encuentro, Francisco Puchol, después de presentar a los invitados, hizo una breve introducción del contenido de la conferencia y se refirió a Ángel Sanz-Briz como “un personaje de lujo, del que sentirnos orgullosos y que ejemplifica lo lejos que se puede llegar para salvar la vida de muchas personas”.

A continuación tomó la palabra Sol Andrada-Vanderwilde Sanz-Briz que agradeció la invitación y recordó al Profesor Manuel Broseta, “que como en el caso de Ángel Sanz-Briz, destacó por su ejemplar actitud frente a la vida, su tolerancia y su diplomático talante conciliador. Es evidente que ese espíritu es el que prevalece en este Club de Encuentro”.  La periodista repasó la trayectoria profesional de Diego Carcedo del que alabó su entrega hacia su profesión. “Como periodista, ha llevado al extremo lo que en sus propias palabras debe ser el periodismo: un ejercicio ejemplar, que proporcione a la sociedad el servicio imprescindible de una información rigurosa de cuanto acontece. La combinación de estas dos realidades es precisamente lo que se relata en su obra “Un Español frente al Holocausto”.

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Diego Carcedo explicó el contexto en el que se desarrolló la vida de Ángel San-Briz, una Europa que acababa de salir de la II Guerra Mundial y que estaba cercada por el nazismo. El periodista contó cómo era la situación del pueblo judío en los años 1943-1944 en Hungría, que pasó de una relativa tolerancia a una terrible política de exterminio, y cómo el Gobierno de España, a pesar de declararse “neutral” ante el conflicto, mostraba una clara actitud antisemita. En estas circunstancias vivió Ángel Sanz-Briz, un diplomático español de apenas 30 años, que aunque fiel al régimen de Franco, no pudo cerrar los ojos ante lo que ocurría a su alrededor. “Sintió la llamada humanitaria y se preguntó qué podía hacer él para salvar a aquella gente cuyo destino eras los campos de exterminio”. Fue entonces cuando el diplomático se acogió a un antiguo decreto de la dictadura de Primo de Rivera en el que se permitía a los descendientes de los sefardíes recuperar la nacionalidad española. Comenzó así una andadura que le llevó a salvar a más de 5.000 judíos de los campos nazis.

“Se planteó la fórmula de ofrecer algún tipo de documento a los judíos que tuvieran alguna relación con España y empezó a extender pasaportes para que estos pudieran salir del país”. Primero fueron 300, pero una vez se terminaron, continúo ofreciendo masivamente cartas de protección a judíos que apenas tenían vinculación con España. Todo ello bajo la amenaza constante del Gobierno nazi que ocupaba el poder en Hungría. Cuando ya no pudo utilizar este camino, Sanz-Briz empezó a contratar a judíos y los mantuvo en varias casas que él con su propio dinero mantenía para evitar su muerte.

“Sanz-Briz puso en juego su carrera y hasta su vida para ayudar a estas personas, y siempre lo hizo con muchísima humildad y secretismo. Nunca contó nada de lo que había hecho” una vez que el diplomático tuvo que volver a su país. En palabras de Carcedo, “Ángel Sanz-Briz fue un ejemplo de vida y profesión ante unas circunstancias dramáticas”.