Alfonso Guerra inauguró la nueva temporada de conferencias 2013-2014

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pdf_3 El nuevo curso de conferencias del Club de Encuentro ha quedado inaugurado con la presencia de un personaje clave de la historia política de España. El político Alfonso Guerra fue el encargado de abrir este ciclo y lo hizo ante un salón abarrotado de público. El Presidente del Club de Encuentro, Francisco Puchol tomó la palabra en primer lugar para agradecer la presencia del diputado, del que destacó “la lección de humanidad que das”, además de su trayectoria política.

Fernando Abril-Martorell, Consejero Delegado de PRISA e hijo del político del  mismo nombre,  figura política clave de la Transición y vicepresidente del Gobierno que presidía Adolfo Suárez, se encargó de presentar al conferenciante. Abril-Martorell recordó con cariño la amistad que unía a Alfonso Guerra y a su padre. “Yo creo que Alfonso Guerra  siempre tiene algo que decir, sus opiniones son interesantes y certeras, tiene criterio propio, es independiente y libre para expresarlo. Es brillante y rápido” fueron algunas de las palabras que le dedicó.

Alfonso Guerra también regaló palabras de afecto hacia Fernando Abril-Martorell y recordó la intensa amistad que les unía, también con el profesor Manuel Broseta.  El que fuera vicepresidente del Gobierno desde 1982 hasta 1991 comenzó la conferencia que lleva por título “Europa contra Europa” manifestando que las ideas que a continuación iba a desglosar  podrían ser tomadas por algunos como utópicas, pero para él, “la utopía es una verdad prematura, algo que se va  abrir paso”.

“Tengo una fuerte convicción de la conveniencia del proyecto europeo. Europa necesita aunar los esfuerzos en lo político, en lo económico, en lo cultural, porqué si no, Europa se convertirá en una gran residencia de la tercera edad con una gran museo para las personas de otros países que tengan mayor riqueza” manifestó.  Guerra habló del origen de la construcción europea. “Pasamos de los cañones a los productos” afirmó.

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En sus propias palabras, “una auténtica hazaña hasta que estalló la crisis”.  Guerra habló de cómo la noche el 8 al 9 de mayo 2010 los dirigentes europeos pusieron en peligro el proyecto europeo, del que aún no hemos salido. A su entender, la política de austeridad paraliza la actividad económica y produce un rechazo de la sociedad. “Bruselas aparece cada día más lejos” manifestó.

“El fin del estado social y de derecho se ha convertido en un estado económico y después en un estado financiero” continuó. El político se preguntó si existen alternativas a esta situación. “Hoy es claro que ha fracasado el sueño neoliberal de imponer criterios de estabilidad que obliguen a los presupuestos de los estados. Aquellos Gobiernos que los siguen son rechazados por la sociedad y los que se pliegan a las exigencias son castigados por los mercados” explicó.

Guerra apoyó una modificación de los tratados europeos. “Los estados miembros deben tener el coraje de decir si quieren una unión económica y monetaria”, dijo y admitió que los actores están divididos. “La prevalencia de los recortes, austeridad frente a crecimiento, debe preocuparnos  sobre todo por los costes sociales de esta opción que deberán pagar los sectores más vulnerables de la población” expresó Guerra. El conferenciante habló del castigo de las víctimas de la crisis porque los Gobiernos obedecen a los que han provocado la crisis de la economía. Guerra también criticó a la canciller alemana por apoyar a los lobbys de la economía.

“Por primera vez en la historia, vivimos un retroceso de la democracia” dijo. Manifestó que las fuerzas económicas y las agencias de calificación han tomado como rehenes a los responsables políticos europeos. “Europa no será una zona de estabilidad hasta que los europeos no tengan  el valor y la fuerza  para ejercer una regulación interventora de los mercados financieros” concluyó.

“La solución de la crisis pasa inexorablemente por la regulación de los mercados financieros hoy omnipresentes”  continuó.  Para él, el problema de la libertad de actuación de los mercados que los Gobiernos siempre han respetado supone un problema cuando la acumulación de activos es tal, que les dota de capacidad de limitar las libertades públicas. “Es cuando aparece el dinero sin sociedad” afirmó. En este punto Guerra abrió el debate de la necesidad de que los políticos regulen la actividad financiera con el objetivo de combatir la pobreza de los europeos, luchar contra el paro y el desempleo juvenil.

El diputado socialista comparó la actual crisis con la de los años 30 y habló de las soluciones de entonces y las medidas adoptadas por Roosevelt , tomadas “no para tranquilizar a los mercados, sino para domar a los mercados” .

“Los dirigentes políticos de la UE tienen que elegir entre esperar a que llegue el crecimiento económico o reaccionar como Roosevelet y adoptar unas reformas que eviten el hundimiento y construyan las bases de una nueva sociedad” manifestó. Según el, se deben cambiar algunas de las reglas del capitalismo financiero. “Estamos en guerra aunque no lo sepamos. Es la guerra de las finanzas contra la sociedad” apostilló.

El ex vicepresidente del Gobierno abordó el problema que supone el endeudamiento público y el papel otorgado por la UE a las agencias de calificación “superior al de cualquier otra parte del mundo”.  Acusó a los Gobiernos europeos de hacer del mercado un régimen político y explicó la diferencia entre la economía real y la economía de las finanzas.

A continuación, Alfonso Guerra apuntó algunas de las reformas y soluciones que se pueden adoptar para salir de esta situación. “Si las decisiones políticas nos han metido en la crisis, otras decisiones políticas pueden sacarnos de ella” declaró. Según Guerra, los Estados debían poder pagar la deuda al mismo interés que lo hace la banca privada;  habría que acabar con el dumping fiscal creando impuestos europeos y atreverse a realizar una verdadera revolución fiscal; luchar radicalmente contra los paraísos fiscales;   asegurar los puestos de trabajo; impedir que los bancos puedan especular con nuestro dinero y para ello habría que separar los bancos de depósito de los bancos de negocios; fomentar una verdadera responsabilidad social corporativa;  imponer una tasa de operaciones financieras e impulsar la economía social a través de un nuevo reparto de tiempo de trabajo.

“Corresponde a los ciudadanos decidir en qué sociedad quieren vivir. Hay que reaccionar antes de que sea demasiado tarde” afirmó. El político cerró la conferencia citando a Platón: “No os dais cuenta de vuestro poder”.